21 de octubre de 2026
Nietos y nietas restituidos, familiares y jóvenes generaciones llevan adelante la lucha que iniciaron las Abuelas hace casi medio siglo, siempre con el mismo y firme objetivo: defender el derecho a la identidad y encontrar a todos los que faltan.
Hace casi dos décadas, las Abuelas comenzaron a trabajar en el traspaso generacional de la lucha. Hoy este proceso es una realidad que se refleja en la conformación de nuestra Comisión Directiva (CD), integrada en su mayoría por nietos y nietas restituidos y familiares que buscan a sus seres queridos. Mientras Estela de Carlotto y Buscarita Roa se han ido retirado gradualmente del devenir cotidiano de la institución, ellos son los que se han comprometido a mantener viva la búsqueda.
Cada martes, en la sede de Abuelas, a veces en Casa por la Identidad, se reúnen –los que están lejos de manera virtual–, para participar de las decisiones y distribuirse las numerosas actividades institucionales. “Es una amorosa y enorme responsabilidad y motivo de mucho orgullo –afirma Manuel Gonçalves Granada, nieto restituido y secretario de la Asociación–. Intento devolverle a Abuelas algo de lo que ellas hicieron por mí. Todos los días estamos pensando qué tenemos que hacer, qué nos falta, cómo seguir. Es una historia tan grande, somos partecitas de la lucha colectiva que las Abuelas supieron construir, y desde ahí cada uno de nosotros puede dar algo”.
La nieta Claudia Poblete Hlaczik también subraya el orgullo que significa representar a Abuelas: “Me ha servido para trascender la experiencia personal. Las Abuelas llevan 49 años buscando a los nietos, transformaron el dolor en una lucha colectiva, en una política, en una institución. Que hoy, algunos de nosotros, que fuimos restituidos por su trabajo, podamos asumir esta responsabilidad, es parte de la construcción que hicieron ellas. Nadie puede reemplazarlas, pero podemos aportar nuestra experiencia y capacidades para que la búsqueda continúe. Representar a Abuelas significa también cuidar una legitimidad enorme, enfrentarla con los desafíos del presente y que siga hacia adelante”.
Además de Manuel y Claudia, otros nietos integran la CD de Abuelas: María José “Cocó” Lavalle Lemos, Juan Pablo Moyano, Belén Altamiranda Taranto –responsable de la filial Córdoba–, Guillermo Pérez Roisinblit, Claudia Domínguez Castro y Guillermo Amarilla Molfino. Junto a ellos, hay hermanos y hermanas, que buscan o han encontrado: Adriana Metz –a cargo de la filial Mar del Plata–, Iván Fina –responsable de la filial Rosario–, Miguel Santucho y Esteban Herrera. Completan la CD las tías María Ester Landaburu y Gladys Beatriz Zalazar, que buscan a sus sobrinos o sobrinas.
“El traspaso generacional es un hecho y habla de la sabiduría de las Abuelas, que siempre se rodearon de personas de distintos ámbitos y también de jóvenes. Fue una mirada estratégica para quienes quisieran sumarse a la institución. No es sencillo, ellas son irreemplazables, pero abrieron las puertas y los brazos para que aprendamos. Creo que se trata de la continuidad más amorosa que se pudo haber construido. Ellas nos fueron transmitiendo sus saberes y experiencias. Hoy, frente a situaciones complejas, el camino que ellas trazaron es nuestra guía para seguir la lucha con la misma convicción”, reflexiona Manuel.
Claudia destaca “la inteligencia y la visión de las Abuelas”: “No es común que las personas construyan su propio relevo con tanta responsabilidad –sostiene–. El traspaso no se reduce a que una persona más joven reemplace a otra mayor, sino que supone una manera de entender la lucha y lo que debe ser un organismo de derechos humanos con una tarea activa. Ellas entendieron que cada generación trae sus herramientas, sus preguntas, y hoy a nosotros nos cabe este momento y el desafío de hablarle a los jóvenes, sin perder lo que ellas nos inculcaron: qué es Abuelas y qué significa en la historia de nuestro país, para la defensa de la democracia y de los derechos humanos. El traspaso generacional es un proceso activo, que está sucediendo todo el tiempo, que ellas empezaron hace muchos años, y es la oportunidad para que las nuevas generaciones hagan propia esta lucha y puedan continuarla”.
“El movimiento de derechos humanos en Argentina es una referencia a nivel mundial – subraya Manuel–. Somos el país que ha construido organismos emblemáticos. Somos una sociedad que ante las situaciones más dramáticas sabe cómo organizarse y cómo hacerles frente, cuando en otros lugares han preferido solaparlas, a veces través de la idea de la ‘reconciliación’, de ‘mirar al futuro’, de ‘no volver al pasado’. Argentina no ha elegido ese camino, por eso es un ejemplo y sin duda las nuevas generaciones seguirán sumándose a esta lucha”.
Cada vez que representan a Abuelas, nietos y familiares confirman que la institución es reconocida en todas partes. “Hay mucho agradecimiento –dice Claudia–. El eco que ha tenido y todavía tiene la historia de Abuelas es enorme. Algunos de los viajes que me ha tocado hacer son parecidos a los que ellas hicieron hace muchos años, por momentos me intimidan ciertos lugares, y pienso en ellas y en su valentía al ingresar a Naciones Unidas y a otros edificios imponentes, donde una siente ‘acá está el poder del mundo’, y ellas entraban, en medio de la situación tremenda que atravesaban, y hoy una vuelve a esos sitios y ve los frutos que ellas sembraron, la admiración que hay por ellas y por lo que se logró en Argentina en materia de justicia, esto también es un orgullo enorme. Y, por otro lado, está la construcción de redes, de organizaciones, de universidades, de instituciones en todos lados que están interesadas en acompañar la búsqueda, que acompañan, aunque nosotros a veces no sepamos, y todo eso nos nutre para continuar el trabajo”.
“Cada viaje –agrega Manuel– es una reafirmación de que siguen apareciendo espacios donde la referencia de Abuelas está en primer lugar y es una inspiración para otros grupos de búsqueda que se van formando. Es la organización emblemática que además logró incidir sobre la vida política e institucional de un país. Las políticas públicas que se crearon a instancias de Abuelas también son un ejemplo en el mundo. Es impresionante, la búsqueda de Abuelas se transforma en motivo de estudio, de admiración, de reconocimiento, e incluso de demanda, porque nos convocan de distintos países para conocer nuestra experiencia, y esto es parte del legado, que lo que ellas hicieron pueda ser útil donde se necesite, que ese camino que ellas han trazado sirva como guía”.
“El futuro de Abuelas tiene mucho que ver con su origen y con su historia –asegura Claudia–. La fortaleza enorme de la institución es la capacidad de perseverancia, tantas décadas con un objetivo claro y sin desviarse de esa manera que ellas encontraron de construir esta lucha colectiva, buscando justicia, ir transformándose de acuerdo a cómo iban cambiando las cosas, pero nunca abandonando esos principios, esa es la marca identitaria de Abuelas”. Respecto al contexto político y económico adverso, con un Gobierno negacionista y antiderechos, Claudia recuerda que “cuando las Abuelas iniciaron la lucha tuvieron que enfrentarse al aparato represivo de la dictadura, que atravesaron todos los años de la impunidad, y siguieron buscando, construyeron herramientas, hicieron pedagogía, eso nos hace poner todo más en perspectiva”.
“El ataque a las políticas de memoria y los agravios a los organismos y referentes de derechos humanos preocupan y obligan a estar alertas, pero a la vez reafirman que este trabajo es muy necesario en un mundo que se está poniendo oscuro, y lo que hace Abuelas trae un poco de luz. Más allá de las 140 identidades restituidas, más allá de las 300 que nos falta encontrar, Abuelas es un faro en este momento y por eso es importante mantenernos unidos y firmes. La continuidad depende de la capacidad que tengamos nosotros de transmitir esta historia, de incorporar a quienes hoy son jóvenes, de seguir logrando que el derecho a la identidad sea algo que la sociedad defienda. Es nuestro trabajo que todo esto que se construyó, siga vigente”, reflexiona.
“En cada momento, Abuelas ha sabido cómo seguir adelante –considera Manuel–. Este es de los peores momentos quizá para lo cotidiano, para el día a día, hemos tenido que defender políticas públicas contra los retrocesos, defendernos de insultos, cuando esta institución debería estar abocada sólo a la búsqueda y a seguir haciendo docencia sobre el derecho a la identidad. Pero el contexto afecta a la sociedad en su conjunto, no estamos nunca exentos de lo que le pasa al pueblo argentino. En nuestro caso, lo que hacemos es mirar qué han hecho las Abuelas en otros momentos complejos, y lo que han hecho es mantenerse siempre firmes en sus convicciones. Hay que saber que esto también pasará”.
Fuente: Abuelas
Autor/a: Abuelas
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